Aray, el mago

Foto: Mayrin Moreno Macías

Pongo en duda que hubiera aparecido en escena El Techo de la Ballena (1961) sin la presencia de Edmundo Aray como su principal fundador, gestor, animador, financista de sus actividades y eventos y como el editor de todos los libros y revistas que lanzó el grupo entre 1961 y 1969, sin que olvidemos que como poeta y narrador es autor de varios volúmenes de verso y narrativa, la mayoría de ellos publicados por su cuenta.
Su casa en Maripérez sirve de oficina, espacio de reunión, de trabajo y celebración del grupo y en ella Edmundo hospeda durante dos años a Dámaso Ogaz, el intelectual surrealista más importante de Chile y baluarte de la agrupación. Se ocupa de las ediciones de El Techo, integrada por seis volúmenes de poesía y cuento, más los proyectos editoriales que surgen luego de la desaparición de El Techo, a tiempo que descubre a Efraín Hurtado, lanza los libros tubulares con la obra de Caupolicán Ovalles y trae a Caracas la exposición de Roberto Mata. Todo producto de este hombre orquesta y pensador que luego de 1969 se muda a Mérida en pos de organizar el departamento de cine de la universidad y lanzar allí las bases del Congreso de Cabimas, en compañía de otros gestores.
Aray dirigió las operaciones del Techo de la Ballena como si fuera el gerente de una corporación. Administra los recursos que él mismo consigue ante las instancias financieras, paga las deudas, indaga. Contrata los garages y espacios donde se verifican los primeros eventos y luego las salas de las exposiciones donde exhiben sus obras pintores como Jacobo Borges y Carlos Contramaestre. Es el que da la cara por el techo, se entiende con los cobradores y las imprentas y dispone el orden en que van a imprimirse los libros de la editorial, todo esto en medio de una gran fiesta. En 1969 cierra El Techo de la Ballena y Aray se marcha a Mérida. Allí se muestra tan activo y desenfadado el editor y bibliófilo, Edmundo Aray, como antes lo estuvo en Maripérez. Y es entonces, en la ciudad de los caballeros, donde se queda para su siembra definitiva el 26 de junio de 2019, a sus 83 años.
 
Juan Calzadilla
José Juan Tablada, 80 años después
Publicado en Artículos de Juan Calzadilla.

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